lunes, 23 de agosto de 2010

festen

Pues como ya otros compañeros dijeron... gracias a las reglas que establece el movimiento "dogma", la película muestra una especie de crudeza que, en mi caso, me hizo sentir tal como si estuviera viviendo la situación.

Al principio, incluso teniendo en cuenta los spoilers que vi y escuché antes de ver la película, me sorprendió la forma en que se dio la confesión, y la reacción de todos.

Como dije, yo sentía que estaba ahí presente, y mi manera de reaccionar fue con un gran "WTF", y un... "tal vez está mintiendo..." y después un "qué hago?" D: ... es decir... si yo estuviera ahí invitada no tendría ni idea de qué hacer, por la rareza de la situación, y la forma casi sarcástica en que la contó, y creo que igualmente, me hubiera dejado llevar por los demás, y sumergirme en la negación.

A fin de cuentas, comparándolo con la realidad, existen convenciones que dan mucho lugar a la negación y a la hipocresía. En el caso de ésta familia, la convención del respeto al padre, y del festejo del cumpleaños, y la cuestión de la unión familiar y también está la costumbre de usar el humor como escape. Tal vez el hecho de que el personaje principal usara el humor desde el principio de su confesión, lo protegía de cierta forma de la cruda realidad, y a los invitados de tomarlo tan en serio invitando a la negación. Fue hasta casi el final, cuando se leyó la carta de la difunta hermana, que se le dio la seriedad y credibilidad necesaria.

Creo que convenciones dentro de la familia hacen muy difícil la comunicación en ciertos casos. En muchas familias, los hijos deben de hablarle de cierta forma a los padres, y normalmente, hay una persona controladora dentro de todo. En muchos casos existe un cierto machismo, como es en el caso de la película, pero también existen los casos contrarios, que presentan algo como un matriarcado XD. En mi caso personal, mi madre es la que regaña y da permisos, toma decisiones, etc. a pesar de que el que trabaja para mantener a la familia es mi padre... Bueno, el punto es que la comunicación se complica cuando se establece un respeto casi forzado u obligatoria hacia los padres. Es así, como incluso, cuando los padres cometen errores, los hijos deben de darles la razón, o fingir que nada pasó.

También está la idea de que los padres tienen un amor incondicional hacia sus hijos, por lo que hace difícil y confusa la relación cuando un padre lastima a un hijo física o moralmente o ambas. Es así como se pone en cuestión la verdadera intención de los padres, o incluso, se puede poner en juego el autoestima o la confianza en sí mismos de los hijos, ya que el papel de los padres suele ser el de una autoridad superior con una supuesta mejor experiencia sobre la vida y mejor en muchas otras cosas más. A fin de cuentas, creo que en la actualidad eso se enseña a los hijos, a ver o respetar a los padres como una autoridad superior y muchas veces, incuestionable.

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