Tengo un nombre poco común y eso me gusta porque estoy segura de que no hay nadie en el mundo que se llame exactamente como yo.
Las personas que más me conocen dicen que se guardar secretos, dar consejos y escuchar, que soy valiente, neutral, natural, feliz, generosa, pierdo cosas fácilmente, siempre tengo lugar para el postre y mis anecdótas son mucho más chistosos que mis chistes. Creo que todo eso es verdad.
De las cosas que hago todo lo podría cambiar, pero jamás podría dejar de reírme en los momentos más inesperados, de llorar viendo películas, de hablar dormida, de masticar un millón de veces la comida (sobre todo cuando es deliciosa, o sea la mayoría de las veces) de sonreír con los niños y con los no tan niños, de bailar, de amar, de perdonar, de aprender, de lavarme los dientes, de bañarme con agua fría, de jugar, de creer, de leer, de oler lo que huele bien, de tocar las cosas frías, de escuchar atentamente y de imaginar..
Las cosas que siempre me urge cambiar son mi indecisión, mi miedos tontos y las injusticias, las reglas sin sentido, las ordenes absurdas y la corrupción.
Prefiero la medicina alternativa. Me gusta comer de todo, probar cosas nuevas y cocinar cosas ricas. Tomo thé mínimo dos veces al día. Me trago las semillas de casi todas las frutas. Lo único que definitivamente no como son las lentejas, en ninguna de sus presentaciones.
Soy de tamaño pequeño pero necesito espacios grandes, no me gusta estar entre mucha gente por mucho tiempo. Prefiero los silencios al ruido, sobre todo cuando voy
manejando, porque si no, no puedo escuchar mis pensamientos.
Me gusta encontrar canciones padres que casi nadie conozca y escucharlas un millón de veces. No me gusta escuchar el radio porque no me gusta escuchar la plática de los locutores.
Algunas de las cosas que al principio menos me gustaban hoy son de mis favoritas, como los frijoles, las habas con chile, el mole, las tortillas de maíz, estar sola un rato, las abejas, el café, el vino, el chocolate amargo, los peces, y algunas
personas que al final se volvieron importantes en mi vida.
Antes me enojaba cuando alguien no recordaba algo que yo sí porque creía que era porque no les importaba tanto como a mí, después entendí que recuerdo demasiadas cosas.
Siempre digo casi todo lo que pienso y lo que quiero y todo de todo, menos lo más importante porque prefiero guardarlo para mi, o porque por razones misteriosas se me olvida.
Le tengo miedo a las arañas, a perder a mi seres queridos, y a caerme quien sabe de donde, quien sabe cuando y quien sabe por que, aún así megustan las alturas, los caminos difíciles e intentar cosas extremas.
Me encanta viajar poquitos días, muchas semanas, con conocidos, con
desconocidos, cerca, lejos, a cualquier lugar, en cualquier momento.
Me molesta muchísimo no dormir lo necesario, no comer cuando lo necesito, que me mientan y que lastimen a las personas que quiero.
Mi lugar favorito en el mundo es el campo, cualquier campo. Pero jamás podría dejar de vivir en la ciudad.
Si pudiera pedir un deseo sería jamás hacer sentir mal alguien, que el día durara treinta horas y llegar hasta el fondo del mar.
Supongo que esto es lo más característico de mi.
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