lunes, 30 de agosto de 2010

Breaking the waves

Esta película me recordó muchísimo mis clases de cívica y ética en la secundaria en las que hablamos de sí las personas buenas eran las que hacían cosas buenas y las malas eran las que hacían cosas malas, de cómo sabías si algo era bueno o malo, y si realmente había cosas buenas y malas. Personalmente no creo que existan cosas buenas ni malas totalmente, simplemente debemos actuar tomando en cuenta (y asumiendo nuestra responsablidad) los pros y los contras de nuestras acciones para no caer en excesos que perjudiquen a los demás o a nosotros mismos.

Ese es justo el problema Bess. Es muy dura con ella misma, "cree" demasiado en Dios y "ama" demasiado a Jan, y metida en esos excesos pierde la dimensión de las cosas y todo se va complicando.

Creo que lo que le pasa a Bess es justo lo contrario a lo que pasa en Festen. En Festen saben que lo que hace está mal y tratan de aparentar que todo es perfecto, Bess todo el tiempo intenta "hacer el bien" sin importar el precio y cuando no salen las cosas "tan bien" se castiga, como si todo dependiera de su fe y sus acciones movidas por la misma.

Creo que la moraleja, sumando esta película y la anterior, es que es pésimo caer en el juego de -no importa lo que haga siempre y cuando aparente perfección- ni en el de -no importa lo que tenga que sacrificar siempre y cuando "haga el bien"- porque los dos te pueden meter en círculos enfermizos que lastiman a ti y a las personas que te rodean.

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