Ese es justo el problema Bess. Es muy dura con ella misma, "cree" demasiado en Dios y "ama" demasiado a Jan, y metida en esos excesos pierde la dimensión de las cosas y todo se va complicando.
Creo que lo que le pasa a Bess es justo lo contrario a lo que pasa en Festen. En Festen saben que lo que hace está mal y tratan de aparentar que todo es perfecto, Bess todo el tiempo intenta "hacer el bien" sin importar el precio y cuando no salen las cosas "tan bien" se castiga, como si todo dependiera de su fe y sus acciones movidas por la misma.
Creo que la moraleja, sumando esta película y la anterior, es que es pésimo caer en el juego de -no importa lo que haga siempre y cuando aparente perfección- ni en el de -no importa lo que tenga que sacrificar siempre y cuando "haga el bien"- porque los dos te pueden meter en círculos enfermizos que lastiman a ti y a las personas que te rodean.
No hay comentarios:
Publicar un comentario