Creo que esta historia es un claro ejemplo de como crecer en una familia con mamá y papá "felizmente casados" no siempre es sinónimo de que los niños van a crecer con amor, protección, respeto, etc. En mi opinión, lo que realmente hace que una familia funcione como tal no son ni los lazos de sangre ni papeles legales o religiosos, sino la confianza, el respeto, el amor y el apoyo.
Como ya varios dijeron, es perfectamente normal que cada quien tenga sus secretos y sus cómplices per hay de secretos a secretos. Cuando terminé de ver la película me imaginé a mi familia en una reunión familiar en la que se revela un secreto, y aunque estoy segura de que algunos preferirían ignorar el problema como en la película creo que la postura predominante sería confrontarlo en ese momento. También llegué a la conclusión de que cuando son secretos tan graves y oscuros como el de la película definitivamente, aunque sea muy doloroso, es mejor decirle para ponerle fin a esa pesadilla y al estúpido y enfermo juego de apariencias.
Por otro lado, creo que los pequeños secretitos cubiertos por mentirillas piadosas, como decir que el florero no lo tiró el perro sino tus primos jugando, podría no ser tan buena idea sacarlos a luz porque provocarían un regaño ya innecesario y por lo tanto un momento demasiado incómodo para lo insignificante de la situación. De hecho esos secretos inocentes, con el paso del tiempo se van convirtiendo más en anécdotas divertidos que en verdades dolorosas.
Como conclusión, lo que me gustó de esta película es que, gracias a las reglas del Dogma y a lo claro de la historia, muestra sin rodeos lo absurdo y peligroso de la doble moral a la que algunos están tan acostumbrados para no dejar pertenecer a algo y por miedo de alterar "el orden".
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