lunes, 27 de septiembre de 2010

Shower FAIL

Caray, esto me pasa por dejar todo al último y confiarme en que obtendría la peli por alguno de los medios con los que normalmente las obtengo, pero resulta que no la encontré en ningún sitio pirata, excepto una que se baja a velocidad tortuga. Lo peor es que la he visto cien veces en Blockbuster y no lo recordé hasta que fue muy tarde. PERO BUENO, por lo que leo en algunas de las entradas y resúmenes, se ve que está interesante, así que ya después con más calmita la veré.

Pero pues para no dejar tanto espacio en blanco voy a comentar un poco de lo que opino de la higiene (al menos de la mía) y que ahora, después de haber tomado esta última clase, lo reafirmo con más ganas. Porque como pudimos concluir, los estereotipos de higiene que tenemos sólo son un chip más que la sociedad actual nos instaló y que igual que todos los otros, es difícil rechazarlo. Y por eso mismo es que no me voy a bañar diario sólo porque así me ordenan; me parece absurdo ver a toda esa gente que se baña de prisa y corre para llegar a su destino en vez de tomársela con calma y disfrutar algo tan rico como es bañarse. Odio eso de tener que hacer algo por obligación, y es que, aunque crean lo contrario, me gusta mucho bañarme, en efecto me gusta tanto que si no tengo el tiempo para disfrutarlo, o simplemente ganas, mejor no lo hago. A menos que ya ni yo me aguante de pegajoso y así, pero de igual forma es más rico porque así sí que hay una diferencia marcada entre un antes y un después del baño: la sensación de limpieza se multiplica de manera increíble.

Otra de las razones por las que no me baño diario es porque finalmente estoy ahorrando agua, y por eso mismo me siento con el derecho de que mis baños sean más largos de lo normal. Y pues en resumen es eso, creo. Supongo que también tiene que ver con esas veces de niño en que me obligaban a bañarme y no era tan cool. Cada vez soy más como era de niño y eso me gusta; en algún momento intenté entrar a la sociedad y seguir sus reglas, pero me di cuenta que no quiero y prefiero ser como era antes. Finalmente los niños sí que disfrutan las cosas insignificantes de la vida.

Paz.

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