Normalmente las adaptaciones cinematográficas de grandes historias son complicadas de representar y es dificil superarlos. En este caso puedo decir al menos que no me deja decepcionado. Hay en la película escenas muy bien logradas como la danza de la fogata, donde se muestra de manera memorable el salvajismo de los pequeñuelos.
Se conoce ya la historia y sabemos de alguna manera las implicaciones que esta tiene. Un trasfondo social en el que los pequeños, arrastrados de alguna manera por las circunstancias, no se transforman, solo regresan a su estado salvaje.
Como se mencionó en la clase, el ser humano es violento por naturaleza; estamos de alguna forma moldeados por reglas sociales que intentan desvanecer ese salvajismo pero que finalmente son construcciónes. Ese intento de construcción social se diluye en las circunstancias quizás porque deja de existir esa represión (educación) donde, de cierta manera hasta el sentido de culpa es inducido sin embargo este también , en un punto desaparece, por ejemplo la muerte de los niños, donde el primero es un accidente provocado por la brutalidad, pero la muerte del Piggy y la cacería del otro muchacho son ya hechos buscados y la violencia es una forma de soluciónar las situaciones.
Muchas veces he escuchado que los niños son crueles y otras veces se habla de la inocencia de los mismos y de como en un supuesto, la sociedad es la que pervierte y borra su pureza. Yo creo que la infancia, al menos la que yo viví, es una etapa llena de sensaciones intensas, de colores vivos, de recuerdos imborrables y de una mente transformadora y creo que en esa esencia se encuentra una parte de la vida que se guarda de forma entrañable. Creo que esta parte se deja ver en la última escena, en la mirada del niño hacia el marinera, en su titubeo, en su ahogo de palabras, donde en cierto punto, regresa un vistazo de esa inocencia.
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