Stephanie Salame
El Señor de las Moscas
En realidad me pareció de gran interés el tema que abarca esta película, pues en cierta medida provocó que me cuestionara qué tanto nuestro comportamiento y conducta se rigen por las leyes, costumbres y principios establecidos en un tiempo y lugar determinado, en una sociedad. Es claro el director al transmitir dicho mensaje, pues se observa que las personas, al no tener educación alguna, o bien, ciertas reglas de conducta dadas por una comunidad que los guíe distinguir entre el bien y el mal, claro, según dicha sociedad, se comportan de una manera sumamente violenta, lo que nos da paso a cuestionarnos sobre la naturaleza del hombre, sobre su actuar natural, es decir, cómo sería nuestro comportamiento si nadie nos hubiera impuesto reglas de conducta, si tuviéramos total y absoluta libertad de actuar. Definitivamente, considero, no sería posible, pues el hombre al ser un ente sociable por naturaleza, necesita de normas que regulen su actuar, pues para vivir en sociedad ello es necesario. Bastaría con ver a nuestro alrededor, en donde aún con reglas es complicado vivir en colectividad.
Por otra parte me llamó la atención cómo cada niño, con el paso del tiempo, fue desarrollando una personalidad propia, lo que les permitía ser distinguido por los demás miembros del grupo, ya sea como líder, subordinado, rebelde, entre otros. Y es a partir de dichas personalidades como se va rigiendo una “comunidad”.
En lo personal creo que la personalidad de cada individuo se define según las circunstancias que enfrenta cada quien a lo largo de su vida, tales como su familia, educación, nivel socio-cultural, entre otros. Por ello, es que se deben establecer normas que regulen el actuar del hombre en sociedad, pues de lo contrario se volvería imposible (si no es que ya lo es, aún con normas), vivir en colectividad.
Considero que es una excelente película que ejemplifica y permite analizar, guardando sus proporciones, la vida del hombre en sociedad y sus relaciones con los demás, de ahí la importancia del “contrato social”, en el que cada uno de nosotros, como parte de la comunidad, cede parte de su libertad a la autoridad para que ella en el uso de sus facultades regule la vida de la sociedad en su conjunto, ya sea a través de normas, sanciones, etc.
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