lunes, 15 de noviembre de 2010

Youko con traducción de Mario

Estaba la sra. de los fetiches con gallos que vivía en un pueblo en algún territorio olvidado de México. Y tenía una hija, y le daban cachetadas. Y sexo, sexo, sexo. Gallos. Sexo y gallos. Sexo con gallos.

Érase una vez una señora que le gustaba escuchar gallos mientras tenía sexo. Ella era una amable jovencita de un tranquilo pueblo en algún lugar olvidado por el gobierno mexicano, tanto como el resto de nuestro tan jodido país.

Y de pronto, cantando en el bañoo, me acuerdo mucho de ti. Pero en realidad cantaba bajo la lluvia. Una señora. Y a la hija también le dan sus madrazos. Y rosas y rosales... que cantan. Y mucho macho.

De pronto una de las finas actrices del filme, carajo, se le ocurrió que dados sus grandes dotes vocales, era una buena idea cantar bajo la lluvia de lo que parecía una muy animada pachanga de machos, de esas que abundan en nuestro tan machista país.

Después, que la doña se pone a agarrarse los pelos. Y creo, que si no supiera español, creería que la palabra “imperio” significa sexo. Y cada vez que hay sexo hay gallos y cosas así. Sí que se agarran duro, con casi cualqiera. Y luego la señora enloquece. Y carajos por todas partes.

A estas alturas, el filme recuerda a otro que vimos previamente en el curso (In the realm of senses), sólo que en mucha menor cantidad de sexo. El padre de la mujer de los gallos públcamente defendió las incontrolables ganas de tener relaciones sexuales de su hija, así que ella se enteró y siguió fornicando con cuanto hombre la provocara.

Entonces que apuestan un chingo, y pierden todo. Y ya la vieja está muerta. Y, “¿por qué no me avisaste que estabas muerta?!” y todo enojado y grosero le dice a su hija que “ahora sí chinga tu madre” y la lleva a ver el cuerpo de su madre muerta. ¡Y suicidio!

A los hombres del mencionado pueblo les gustaba mucho apostar sus escasas ganancias económicas, mientras bebían descontroladamente y sin la supervisión de un adulto. Un día estos hombres estaban tan entrados en sus vicios, que tardaron en notar la presencia del cuerpo inerte de la mujer que los acompañaba, y, lógicamente, se enojaron gracias a su confusión y comenzaron a reclamarle a ella su propia muerte.

Al final canta la niña y por alguna extraña razon, el link que nos pasó Zulema terminaba con un gallo siendo torturado. No me gustó la película.

El final de la película llegó inesperadamente mientras una tierna niña apenas comenzaba a afinarse para lo que, espero, fuera una mejor interpretación de su canción. No fue una película de mi agrado, en parte porque no logré entender el objetivo de todo esto, sin mencionar que no me explico la escena extra que se incluyó al final en la que un par de hombres torturban un gallo sin explicación alguna.




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