
Concebida como un gran retrato de personajes urbanos. Esta película nos ofrece una de las mejores visiones cinematográficas del carácter del mexicano contemporáneo, además de que está ubicada en el número 75 de las 100 mejores del cine mexicano.
Durante las anécdotas de los personajes, podemos encontrar que la películas es mas que nadaun mural en movimiento acerca de las actitudes, conductas, pasiones y emociones predominantes en el México moderno.
Mecánica Nacional rompe con los arquetipos más sagrados de la cultura mexicana como lo llegan a ser la madre abnegada, la hija moderna, el padre machista, el valentón, la mujer decente, todos estos personajes de la cultura nacional son mostrados con ironía y con un feroz sentido del humor. La esencia del mexicano queda al descubierto, sin pudor ni nada de por medio. El resultado es una película que nos muestra, como un espejo, nuestro verdadero ser.
La esencia de los personajes gira alrededor de tres actividades básicas del ser humano: la comida, la bebida y el sexo. Vicios y virtudes, defectos y cualidades del mexicano se muestran a una gran velocidad.
Así mismo nos enfrentamos a un México dividido generacionalmente. Es el México de principios de los setenta: un país desconcertado, radical, a punto de entrar en una profunda crisis social. Los valores tradicionales han sufrido una rápida transformación, aunque los personajes todavía no son conscientes de ello. El México que se nos muestra es un país sobrepoblado y caótico que viaja a toda velocidad hacia el futuro; es un mosaico satírico de personajes y situaciones llevadas al extremo. Los personajes forman una enorme variación con la formas más variadas de la existencia urbana.
Es interesante observar la vigencia de un filme que, como este, fue realizado hace más de veinticinco años. Los personajes suenan auténticos y no están muy distantes de nuestra realidad contemporánea. Hasta podría haber sido filmada recientemente, y pocos notarían la diferencia. El retrato del país que se nos muestra es sorprendentemente actual, aunque nos cueste reconocerlo.
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